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quí estamos Señor delante de Vos desde la pobreza y humildad del pesebre contemplando tu fragilidad y tu inmenso Amor por todos nosotros. Con firme esperanza te presentamos nuestros hogares, el trabajo, el cansancio, a nuestros seres queridos que hoy quizás están lejos, o junto a vos.
Señor naciste para enseñarnos el camino del Amor a Dios y a los demás. No permitas que nadie ni nada nos separen de vos. Con tu Nacimiento te has hecho para nosotros Camino, Verdad y Vida que nos conducen al Padre Dios.
Por eso hoy también, como María y José, queremos estar junto a vos. Te ofrecemos este momento de oración para que vos, Señor, en todo tiempo y lugar nos sigas llevando junto a Vos y camines cada día junto a nosotros en la tierra de nuestra propia historia.
Tu nacimiento es bendición y cercanía, es presencia constante que nos da seguridad y sobre todo Paz. Por eso te alabamos y te bendecimos Señor nuestro. Vos sos el Dios con nosotros para que con vos seamos hermanos entre nosotros.
Te ofrecemos nuestros ojos que hoy te contemplan tierno Niño de Belén. Te ofrecemos nuestras manos, que como las de José, han de comprometerse cada día en el don del trabajo por un mundo mejor. Te ofrecemos nuestros corazones que como el de María han de latir llenos de vida y esperanza sabiendo que tu llegada es la humilde victoria del Amor de Dios en nuestra tierra. Te ofrecemos nuestra fe, que como la de los pastores, nos ha acercado hoy hasta vos. Te ofrecemos nuestra esperanza que como la estrella que guió a los magos de oriente hoy también guía nuestros pasos hacia vos.
Hoy te ofrecemos esta Familia (N.N.) y nuestras voces para que, como los ángeles, cantemos:
¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres amados por Él!
Ruega por todos nosotros Niño de Belén. Amén.
¡Feliz Navidad del Señor!
Les desean los Frailes Carmelitas




